jueves, 26 de agosto de 2021

Fito Olivares, el maestro cumbiambero del saxofón

Aunque la cumbia sea un estilo musical fácilmente reconocible, sorprende la variedad y capacidad de adaptación a los más distintos instrumentos musicales, desde la guitarra eléctrica (cumbia psicodélica), la flauta andina o los teclados (tecnocumbia). Incluso dentro de un mismo país o zona, unos artistas han dado más preponderancia a los vientos (Banda Kañón) o el acordeón (Ángeles Azules). Curiosamente, el saxofón, un instrumento más propio de otros entornos como el jazz o el pop, se hace fundamental en las manos y boca de uno de los grandes clásicos de la cumbia mexicana: Rodolfo "Fito" Olivares.


Nacido en Tamaulipas, México, en 1947, en esta página pueden encontrarse los detalles fundamentales de su vida y carrera. Es sobre todo interesante ver que, desde muy joven, empezó a trabajar en el mundo de la música y que también aprendió a tocar varios instrumentos, siendo el saxo donde mejor desempeño ha tenido. Además, este instrumento ha conseguido que las composiciones de Olivares sean reconocibles casi al instante. Sus composiciones, como sostienen en esta entrevista, se caracterizan por "la picardía en la letra de sus canciones y el ritmo alegre y guapachoso".


Dentro de una carrera tan dilatada, Olivares es sobre todo conocido por haber formado, con otros dos hermanos y un cuñado, la agrupación La Pura Sabrosura, responsable de innumerables éxitos, empezando por el clásico entre los clásicos, mil veces versionado: Juana la cubana.

La viuda millonaria también tiene un estilo clásico e introduce otro elemento característico de la agrupación: el sentido del humor.

Las siguientes canciones son expresión máxima del sentido del humor: Marisol (también conocida por el estribillo "Salte del agua porque hay mucho tiburón") y El colesterol.


Nos fuimos a la playa Marisol y yo
con ganas de pasar un dia bien chévere (bis)

Llegamos a la playa, se puso su bikini,
qué linda se miraba como estrella de cine.
Yo me sentía orgulloso pero me molestaba
que Mari fuera el blanco de todas las miradas.

Despues de un rato se metió a nadar
bien vigilada de tantos mirones.
Hubo un momento que empecé a mirar:
muy cerca de ella varios tiburones.

Salte del agua
Porque hay mucho tiburón.


En La cobra, no podemos conocer si habla de la mítica serpiente... o vaya usted a saber de quién. Además, la canción es todo un alarde de dominio de varios registros del saxofón.


Finalmente, Fin de semana es todo un homenaje a la fiesta y a la cumbia.