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jueves, 6 de septiembre de 2018

Bonita y mentirosa... desde hace más de 40 años

Un hecho ya comentado y muy percatable en las cumbias es que, al igual que otros géneros musicales (pensemos en el jazz o la compla, por ejemplo) es bastante frecuente que una canción sea versionada con posterioridad, y a menudo bastantes veces. En algunos casos se trata de temas que no nacieron originalmente como cumbias, como Mil horas o Que nadie sepa mi sufrir, ambos por La Sonora Dinamita, mientras que otros, como el tema que nos ocupa, fueron cumbias de nacimiento y con una historia muy interesante, sirviendo de un estupendo ejemplo de la historia y la evolución del género cumbiambero. Y además, que una mujer se mantenga bonita y mentirosa más de 40 años ya, no deja de tener su mérito.

Los Mirlos, que siguen actuando todavía, son uno de los grupos míticos de la cumbia amazónica, subgénero a su vez, junto con la cumbia de la costa y la andina, de la cumbia peruana (también conocida como "chicha"). La cumbia de los años 70, como género totalmente abierto a las influencias locales e internacionales, no se escapó del llamado "rock psicodélico". Aquí hemos hablado de su Cumbia de los pajaritos, excelente muestra de cumbia instrumental. Es en este contexto donde nace Eres mentirosa:

El tema original, con voz de Julio Mau y letra de Humberto Tito Caycho Alcántara, presenta dos características que variarán con el tiempo. El primer lugar, el título, "Eres mentirosa", cambiará en versiones posteriores a Bonita y mentirosa, Bonita pero mentirosa, Eres bien bonita pero mentirosa... En segundo lugar, aspecto puramente musical, la introducción y los punteos desaparecerán o cambiarán con el tiempo... hasta recuperarse en temas más recientes.

En los 80 nace la que es, seguramente, la versión más popular, completa y acertada, a cargo de ese monstruo de la cumbia que fue el venezolano Nelson Henríquez (DEP). Aquí desaparece la introducción, mientras que el final se alarga (salvo en algunas versiones) estupendamente:


Aquí la tenemos en directo, con fondo salsero.


Pastor López, otro de esos "monstruos" de la cumbia, y del que ya hemos hablado en esta bitácora, tiene una versión similar. De hecho, suelen confundirla con la de Henríquez.


Otros artistas recuperan la introducción musical; tal es el caso de Mario Luis.


O el caso de los argentinos Los Gorilas (de 1998), agrupación que también cambia algo la letra:


Aquí, una versión más larga.


Muy, muy reciente, nos encontramos con una versión puramente salsera de Orquesta Zaperoko La Resistencia Salsera del Callao: la cumbia ha desaparecido, como en el tema de Loui Ramírez y Ray de la Paz.


La canción formó parte de la banda sonora original de la película No habrá paz para los malvados (Enrique Urbizu, 2011), sonando en la escena inicial, con José Coronado actuando de policía corrupto y malencarado.


Y concluimos con la, probablemente, (pen)última versión, a cargo de la mítica Sonora Santanera.



jueves, 25 de agosto de 2016

Unas gotas de cumbia peruana

Perú es otro de los países que se ha dejado "contagiar" por la cumbia, creando unas variedades locales muy interesantes. En un artículo muy reciente publicado en el diario El país, de España, se dan unos trazos ilustrativos de la llegada de la cumbia al país andino:
El primer encuentro de la cumbia con los sonidos eléctricos ocurrió hacia mediados y finales de los años sesenta en el Perú, cuando el ritmo colombiano se amalgamó con las guitarras eléctricas del rock and roll, la nueva ola y el surf. Además de la música que llegaba de Reino Unido y Estados Unidos, grupos peruanos como los Saicos o los Belking’s producían sonidos psicodélicos que los cumbieros tomarían prestados. De esa unión nacen grupos de enorme repercusión como Juaneco y su Combo, Los Destellos, o especialmente Los Mirlos, primeros intérpretes de la mítica Bonita y mentirosa. A ese sonido se le llamaría cumbia psicodélica y, casi al mismo tiempo, cuando pasa por los Andes, chicha.

La chicha durante los años setenta y ochenta, con la aparición de bandas como Los Shapis, Chacalón y su nueva crema, o Guinda, se convertiría en un género tan popular como la salsa en los barrios de la periferia. Durante esos años, Lima sufría una gran transformación debido a las migraciones del campo a la ciudad, y la chicha fue el género musical preferido de los inmigrantes. Los chicheros mezclaban el huayno de los Andes y la cumbia tropical con los agudos sonidos de las guitarras eléctricas y teclados, creando atmósferas melancólicas, pero al mismo tiempo festivas; letras y canciones que identificaban a un colectivo que pasaba de una vieja vida rural a una nueva vida urbana.
Soy muchacho provinciano
me levanto muy temprano
para ir con mis hermanos
ay ay ay a trabajar.
No tengo padre ni madre
ni perro que a mi ladre
solo tengo la esperanza
ay ay ay de progresar.
Busco un nuevo camino
en esta ciudad ah ah
donde todo es dinero
y hay maldad ah ah.
Con la ayuda de Dios
sé que triunfaré eh eh
y junto a ti mi amor
feliz seré oh oh.
En los años noventa, la chicha fue mutando hacia la tecno-cumbia, e incluso Alberto Fujimori intentó apropiarse del sonido con su Baile del chino, ocasionando que los adolescentes y jóvenes limeños terminaran hastiados. ("Latinoamérica cocina su futuro", 22 de agosto de 2016)

Precisamente a mediados de los 90 comienza su andadura uno de los grupos peruanos más famosos en la actualidad, Corazón serrano. A pesar de algunos abandonos e incluso de la muerte trágica de la vocalista Edita Guerrero, la agrupación es una muestra clara de la cumbia peruana más popular. Aquí están su éxito Ven a mí y también El amor que perdimos, versión de la bachata original de Prince Royce, artista estadounidense de origen dominicano.



Casi de forma paralela, surgió el Grupo Néctar, nacido originalmente en Argentina pero de componentes peruanos. En su historia no faltaron ni los comienzos difíciles ni la tragedia, ya que el grupo se mató al completo en 2007 en un accidente de tráfico cerca de Buenos Aires, siendo entonces algunos hijos de los fallecidos quienes tomaron el mando del grupo. Aquí los tenemos en la versión reciente de la irónica No te creas tan importante.

  
No te creas tan importante,
ya no te pienso todo el día como antes,
se me cerraron las heridas con alcohol,
y ni borracho volvería a buscarte,
porque ya no siento amor
No te creas tan importante,
ya soy feliz no tengo tiempo para odiarte,
ya no te extraño pues sin ti estoy mejor,
no andes diciendo que me muero por mirarte
que eso ya se terminó,
No te creas tan importante,
ay, te encargo por favor…
.